Sí, sí. Tal y como lo leeis. Hace algún tiempo que se me pasa por la cabeza. Empezó a germinar como una extraña idea, sin saber muy bien por qué. Ya casi la había olvidado,  igual que se olvida un calcetín desparejado dentro del cajón de la ropa interior, o de como se diluye el título de una mala película en el mismo instante en que termina el metraje.Y hoy a vuelto a gritar con fuerza…
La culpa: la televisión, los periódicos, la información. En definitiva, las prometedoras medidas que ha decidido tomar ¿nuestro? gobierno. Hace tiempo que pensé que el socialismo estaba pasado de moda, que no tenía sentido en el mundo actual que vivimos.
Y oye, por una vez no me he equivocado.
Tan pasado de moda está, que hasta los mismos socialistas se han olvidado de él. Seguro que el barbudo gafotas está ya frotándose las manos pensando en las reformas que hará su próximo gobierno, mientras Sorayita, con esa cara de vieja taimada, y mal arreglada por su pareja, tiene la gran desfachatez de preguntarle a Unicejo (y cito con palabras textuales): “¿Por qué en España todo el ajuste de la crisis ha sido a costa de los trabajadores?” (Cuidado Sorayita, no sea que termines pidiendo el aumento de ayudas sociales, que eso no es en tu partido).
O yo me estoy volviendo cada día más idiota, y parece ser que es el mal generalizado de los ciudadanos de este país, o la gaviota ya no sabe si es rosa, ni la rosa sabe si es gaviota. El persistente choteo al que nos somente tanto ¿nuestro? gobierno, como su ¿oposición?, es absolutamente intolerable. Me pregunto que deben hacer en el congreso toda esta panda de patanes sin estudios cuando nadie los está grabando. Algo me dice que se ríen. Y está claro de quienes. De todos y cada uno de nosotros. De mí, de tí, de su madre (porque toda esta pandilla de usureros son capaces de vender a sus lindas mamitas para seguir conservando sus apoltronados traseros en sus asientos). Y además, ríen a carcajadas.
Me imagino ese primer café que tomarán en unas horas todos juntos. Rajoy le dará una palmadita en la espalda a Zapatero: “Venga Pepelu, que después de la alegría que me diste ayer, al desayuno invito yo!” y Zapatero responderá “Vale Marianico, pero recuerda que para la comida tenemos 426 euros de excedente”. Como no, Sorayita y Leire se pintarán las uñas mutamente mientras deciden qué Manolos llevarán a la siguiente reunión, y cómo recortar gastos en Sanidad.
Al mismo tiempo, en cualquier punto de España, un pobre desgraciado sin trabajo, sin paro, sin ayudas y en lista de espera por los Servicios Sociales (“Estamos desbordados: como ud, hay otros 4 millones de parados, caballero”), con hipoteca y una familia que mantener, mendigará en la puerta de cualquier supermercado un par de barras de pan para toda la familia. Y a lo lejos oirá risas.