Ha llegado septiembre y, como lo prometido es deuda, estoy de vuelta.

Como te comenté en la entrada dedicada a mis vacaciones de verano, este mes y medio me llegaba lleno de actividades y de buenas intenciones. Sin embargo, y a pesar de haber hecho públicos mis buenos propósitos para obligarme a cumplirlos, confieso: solo he puesto en marcha tres.

Penitencia por ser vaga este verano
Mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa.

Aunque bien pensado, tres son más que cero… Si lo comparo con mi lista de propósitos de Año Nuevo, la de este verano ha sido un exitazo

Tras estos minutos musicales en los que te hasreído mucho y has bailado un rato (no lo niegues, te he visto mover los pies), paso a contarte a qué he dedicado mi tiempo libre:

  • Festivalear/hacer turismo: Me lo he pasado como una niña de cinco años. Lo mejor de las vacaciones ha sido ver a algunos viejos amigos y tener la oportunidad de visitar Hamburgo y Berlín (os recomiendo las dos ciudades). Lo peor, el festival. No, no lo pasamos mal en Wacken (eso sería una mentira digna de políticos), sobre todo porque tuvimos suerte y el sol decidió visitarnos, solo llovió a ratos de vez en cuando. Además, como dice Illidan, este año sí que íbamos preparados. Nos hicimos con una autocaravana para nuestro viaje, y para el festival nos agenciamos unas botas de agua porque el suelo, como poco, se pone así:

 

Wacken 2012
Había llovido 15 minutos. Imaginad después de tres días. Todas las botas acabaron en la basura.  (Wacken, 2012. Foto: J. García y L. M. Mateo)

Pero mi pareja y yo hemos descubierto algo tan importante como la penicilina. ¡Empezamos a hacernos mayores! Y claro, preferimos festivales más pequeños, más secos, más cerca de ciudades en las que tener habitación de hotel… A ser posible con un bar o un buen restaurante al lado. Ahora somos metaleros sibaritas y nos da igual reconocerlo en público.

  • Leer: La entrada del próximo lunes está dedicada a mis lecturas de vacaciones. Entre vuelos, aeropuertos y noches de camping he sacado tiempo para ir poniéndome al día con la lista de pendientes. Por desgracia, la lista no ha menguado (cosas de añadir tres libros por cada uno que lees).
  • Escribir nuevas entradas y estrenar secciones: Si ya seguías el blog, habrás descubierto dos nuevos apartados en la barra principal. En Delirios seguiré subiendo algunos de mis relatos, artículos de opinión, reseñas de libros… Es algo así como el cajón desastre.

En Palabras veréis tres secciones bien definidas:

En primer lugar, la sección Blogs, dedicada a recomendaros blogs que me parecen imprescindibles, seas escritor profesional o aficionado. Tal vez os parezca una chorrada, pero me ha costado algo más de un año descubrir algunos de ellos y tener un buen fondo de referencia. ¿Por qué no ahorrarte tiempo a ti? Muchos los conocerás, otros tal vez no te suenen de nada, pero en todos descubrirás artículos y consejos que no tienen precio.

En segundo lugar, el apartado Ortografía y gramática recogerá errores ortográficos, gramaticales y de forma muy comunes. Muchos se pueden consultar en línea, pero a veces la información está excesivamente desperdigada. Lo que me lleva a la siguiente minisección.

Recursos. Bajo este último epígrafe compartiré recursos online útiles: desde páginas web de consulta (algunas os parecerán de perogrullo, pero repasarlas siempre viene bien), hasta programas y utilidades en línea para inútiles de la informática como yo.

 

Dicho todo esto,  aquí es donde comienza mi confesión: no he limpiado a fondo la habitación donde escribo, no me he puesto al día en SEO y no he seguido mi rutina de escritura. De hecho, llamarla rutina en estos momentos sería un insulto a vuestra inteligencia. Creo que en total he redactado unas 1000 palabras durante estas seis semanas (artículos para el blog aparte, por supuesto). Desde que volví de mi fantástico viaje me he dedicado a…

 

Procrastinar_opt
… comer a lo cerdo y a hacer el payaso.

Podría daros un montón de excusas y bla, bla, bla. Pero para qué engañarnos. La procrastinación llamó a mi puerta, la dejé pasar un par de días en casa, y no he conseguido quitármela de encima (todos conocemos a alguien así: tu cuñado, tu madre, tu suegra, la vecina de enfrente cuando te la encuentras en el rellano…). Además, por una de esas piruetas que da la vida, debo readaptar todos mis horarios, incluidos los laborales. Me he propuesto normalizarlos antes de finales de septiembre, y volver a tener mi horario de escritura inamovible. No me riñas. Ya me voy yo sola a mi rincón de castigo a pasar la tarde (no es bonito ni tiene net, lo juro).

Nos leemos la semana que viene.

¿Y tú, qué has hecho este verano? ¿Cuáles son tus propósitos para este nuevo curso?

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