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«Vade retro»: Cómo puntuar diálogos (III)

Hace un par de entradas nos introdujimos en el maravilloso mundo de la puntuación de los diálogos y sus apasionantes dificultades. O algo así. Hoy os traigo, por fin (y tarde, como siempre) la tercera y última parte.

Por si te perdiste algo (o todo) lo explicado hasta ahora, o si necesitas repasar conceptos, te dejo aquí los enlaces a los artículos anteriores.

Vade retro: Cómo puntuar diálogos (I)

Vade retro: Cómo puntuar diálogos (II)

¿Ya os habéis puesto al día? Pues ya sabéis cómo va esto: cafecito, galletitas y mucha paciencia, que empezamos las explicaciones. Sigue leyendo

«Vade retro»: Cómo puntuar diálogos (II)

Hace algún tiempo os hablé en este artículo sobre cómo puntuar los diálogos directos y el uso correcto de la raya. Aun así, quedaron algunos detalles sin solucionar. Dudas que surgen con la práctica y no siempre encontramos respondidas en las redes porque, oye, los correctores, tengamos poca o mucha experiencia (o sigamos en formación), también tenemos derecho a  comer. Aunque os fastidie.

Pero como soy generosa —y vosotros muy condescendientes cuando veis erratas en mis textos— hoy os traigo esos truquitos que os digievolucionarán en el Supermán de los diálogos. Por desgracia me salía un artículo bastante largo y, si somos sinceros, el tema es más árido que el desierto de Atacama. Para no saturaros he decidido dividir esta parte en dos artículos.

Ponte una mantita sobre las piernas para no coger frío —o baja ese aire acondicionado a nivel antártico (todo depende de en qué lado del mundo vivas)— que nos vamos. Sigue leyendo

«Vade retro»: Cómo puntuar diálogos (I)

«A todo cerdo le llega su san Martín», dice el refrán. En escritura podríamos traducirlo en que a todo autor, profesional o aficionado, le llega el momento de tener que lidiar con aspectos formales tan engorrosos como la puntuación de los diálogos, y si estás leyendo esto es porque quieres aprender a hacerlo (o porque te has equivocado de página, pero da igual, quédate y me haces compañía).  

En esta entrada hablaré solo de los diálogos directos, por ser los más habituales, y de la forma básica de representarlos en nuestra lengua: la raya. Hay muchas otras opciones, pero para romper las reglas primero hay que dominarlas. Así que si no te llamas Cormac McCarthy, James Joyce o José Saramago, por favor, sigue la normativa durante algún tiempo.

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