Las comillas. ¡Las latinas también existen!

Las comillas, las latinas también existen

Yo no sé qué es lo que te pasa, pero con el uso de las comillas te lías más que un gato con un ovillo de lana. Se te resisten más que los sans-culottes en la Revolución francesa. Eso sí. Te encanta usarlas. A todas horas. Para cualquier cosa. Y no, florecilla. Ni cuando te da la gana, ni para cualquier cosa ni en el formato que usas.

Las dejas caer en el texto de cualquier forma y con cualquier forma. Sobre todo las comillas inglesas. Ni siquiera sabes que existe algo llamado comillas latinas. Porque p’a qué. Pues ya va siendo hora de que las pongas bien de una vez por todas. Por amor a tu correctora. Y a tu bolsillo. Recuerda que cuanto más limpio está el texto, más probabilidades tienes de que te hagamos descuentos. Así que… comillas. Allá vamos.

Qué son las comillas

No. No estoy loca. Voy a empezar por lo más básico. Sobre todo porque tenemos distintos tipos de comillas y me he encontrado de todo: desde quien usa la diple (<) hasta quien usa las comillas inglesas (“…”) incluso para ligar. Que se llaman inglesas por algo, corazón.

Las comillas son un signo doble cuya función principal es la de delimitar una parte del texto, el llamado segundo discurso. Por supuesto, tiene otras funciones, que no veremos en profundidad, pero que nombraré para que no te pongas triste al pensar que las correctoras somos malvadas y no queremos contarte nuestros secretos. Además, se escriben pegadas a la primera y a la última palabra que enmarcan. Si te fijas, siguen la misma norma que los paréntesis, los corchetes o la raya. Esta norma se cumple también cuando hay letra capitular. 

Tienen su origen en el signo llamado diple (<>) o antilambda, y que conoces bien porque lo has visto un millón de veces en informática, en lenguajes de marcación como el HTML, aunque hoy en día solo se usa con funciones auxiliares en lingüística. Sin embargo, en el siglo XVI, la diple estaba aburrida de ser tan sencillica y que nadie le pidiera relaciones, y decidió añadir otro trazo. Así surgen las «comillas latinas o españolas». Porque sí, tenemos nuestras propias comillas y no son las que vemos habitualmente en textos.

Así que vamos a dejar claro qué tipo de comillas usamos en nuestra lengua:

  • Comillas latinas («…»). Las puedes poner con el teclado pulsando ALT+174 y ALT+175. Por supuesto, también puedes asignarles atajos .
  • Las comillas inglesas (“…”). Son las que usamos casi siempre porque nos quedan a mano en el teclado (MAY+2), peeeeroooo las cosas no son tan simples. Luego hablaremos de ellas.
  • Las comillas simples (‘…’). En el teclado se sitúa en la tecla de cierre de interrogación. Se escriben con ALT+39 (las dos, sí ).

Ahora que ya tienes claro cuáles son los tipos de comillas y cómo ponerlas te explicaré otra cosa muy importante y básica a la hora de emplearlas.

Las comillas que se deben usar por defecto en español son las comillas latinas.

Ya está. Ya lo he dicho. Y no he gritado. Creo. Bueno. Igual un poco.

Las comillas van anidadas

Las que debemos usar por defecto son las comillas latinas, ¿te lo he dicho ya? Las demás las usaremos para incluir entrecomillados dentro del primero. Menudo lío, ¿no? Qué va. Si recuerdas algo de cuando ibas al cole y estudiabas matemáticas, para usar los corchetes y los paréntesis también había unas normas. Pues aquí, lo mismo. El orden es siempre el mismo:

  1. comillas latinas
  2. comillas inglesas
  3. comillas simples

Como ves, es el mismo orden en el que las he puesto en la imagen Tipo de comillas. Pero como un ejemplo vale más que mil palabras, cito este titular y su entradilla en un texto:

«L. M. Mateo, desesperada: “Corrijo tantas erratas que ya no distingo ‘haber’ de ‘a ver’. Voy a dejar el oficio”. Entrevista exclusiva para La locura del corrector». 

Las primeras comillas, las latinas, indican que es una cita. Las segundas, las inglesas, se usan para no repetir las latinas y no crear confusión. Introducen las palabras textuales de la entrevistada. Por último, las simples, introducen metalenguaje.

El uso de las comillas simples lo verás a menudo cuando se usan extranjerismos o citas en los titulares de los periódicos, y en páginas web.

El uso de las comillas

Como signo delimitador

Como ya hemos dicho antes, las comillas son un signo doble y, normalmente, se usan para delimitar un segundo discurso que se introduce en el principal. Ten en cuenta que este segundo discurso puede tener su propia puntuación interna.

Para delimitar, solemos usar las comillas con dos funciones:  

1. Para reproducir pensamientos

Este es, probablemente, el uso más habitual de las comillas en la actualidad, y el que todos conocemos. Cuando en un texto narrativo introducimos los pensamientos de un personaje, usamos las comillas: 

«No me detendré jamás, mientras me quede vida —se decía, contemplando aquella vasta tierra despoblada y espantosamente solitaria—, hasta que ni un palmo de tierra quede oculta a mis ojos y hollada por mi pie […]».

Olvidado Rey Gudú, Ana María Matute

¿Y si el pensamiento forma parte de una cita? Pues las anidamos, y listo: 

«[…] Enarboló sin fuerza a Letanía. La vida se le escapaba, la notaba abandonar su cuerpo, en rápidas oleadas. “¿Tengo alma?”, se preguntó. “¿Algo como yo puede tener alma?” […]».

La canción secreta del mundo, José Antonio Cotrina

Como ves, el formato es el mismo, solo que hemos cambiado las comillas latinas originales que había en el texto por inglesas.

2. En citas

Las usamos para enmarcar citas textuales, como la siguiente: 

«[…] Mi madre me señaló mientras me decía: “Tú eres más valiente que ese niño, ¿ves? Tú no lloras y los niños valientes no lloran, ¿a que no?”, y yo pensé que el más valiente de todos los que estábamos ahí eras tú, porque eras el único que se atrevía a llorar».

La deriva, José Antonio Cotrina

Si te fijas, al crear la cita he modificado las comillas que reproducen las palabras de la madre para que quede claro que es un segundo discurso. Sin embargo, hoy en día lo más habitual es que las citas vayan con sangrado y con una letra menor al resto del cuerpo o en cursiva. En este caso, no son necesarias las comillas.

A veces, necesitamos intercalar un comentario del transcriptor en la cita (normalmente para marcar la autoría de la frase), para lo que usaremos rayas y no hará falta que volvamos a abrir y cerrar comillas de cita: 

«Corrijo tantas erratas —confiesa L. M. Mateo— que ya no distingo “ostia” de “hostia”».

Otros usos

Las comillas se pueden emplear también en los siguientes casos, aunque normalmente se usa la cursiva. Como son usos específicos, no entraré en detalles, pero está bien que te suene, que luego dices cosas raras y tu correctora te pide que dejes las drogas:

  • Metalenguaje: Casi siempre va en cursiva, pero el uso de comillas latinas es correcto también (de hecho, es lo normal si es un texto manuscrito). Lo habitual es que en obras lingüísticas se usen las comillas simples para marcar significados y la cursiva para la voz a la que hacen referencia.
  • Títulos, apodos…: Lo normal, cuando hacemos referencia al título de una obra, es usar la cursiva. Pero imagina que citamos el título de un relato de una antología, y también el título de la antología. En ese caso, el título del libro iría en cursiva, y el del relato, entre comillas latinas. Lo mismo para artículos de revistas, etc. Para profundizar sobre el uso de la cursiva y las comillas en títulos de obras y apodos, puedes descargar este recurso gratuito de Fundéu.
  • Resaltar el carácter especial de una palabra o expresión, sobre todo si la palabra es impropia, vulgar o irónica. Aunque, como ya he dicho, es habitual encontrarlas en cursiva en textos escritos. Los latinismos crudos van siempre en cursiva.

¿Cómo se combinan con otros signos?

Esto es muy sencillo. Lo primero que debes interiorizar es que la puntuación del discurso principal va detrás de las comillas, igual que sucede con la raya de los diálogos o los paréntesis. Incluso si dentro de las comillas encuentras signos de exclamación o interrogación, la puntuación general irá detrás. Es decir, el texto que tengas delimitado tiene su propia puntuación. Y cuando cerremos las comillas, usaremos el signo necesario para continuar o cerrar el discurso principal.

Dicho esto, solo tienes que recordar tres cosas:

  • El punto, la coma, punto y coma, y dos puntos van SIEMPRE detrás de las comillas de cierre.
  • Si coinciden dos o más signos dobles, se cierra primero el último usado (esto es igual que en mates).
  • El texto entrecomillado tiene su propia puntuación.

«Nunca debe escribirse un punto de cierre de enunciado delante de un signo de cierre de comillas, paréntesis, corchetes o rayas».

Ortografía de la lengua española, pág. 301.

Otros errores comunes

¿Uso de mayúscula o minúscula?

Al introducir una cita, esta es una de las preguntas del millón. Pues bien, si la cita va introducida por dos puntos, irá siempre en mayúscula, excepto si usamos tres puntos para indicar que se omite el inicio del texto original. Pero si la cita no va introducida por dos puntos, el uso de mayúscula o minúscula dependerá de que la cita esté más o menos integrada en el texto. Vamos, que lo tendrás que discutir con tu corrector/editor/etc.

Constituyen anglicismos:

  • Usar las comillas inglesas en las citas (¡no jodas!)
  • Cerrar y abrir comillas para introducir un inciso en la cita. Como ya hemos dicho, irá entre rayas
  • Colocar la coma antes de cerrar comillas. (Sí, lo pongo porque lo he visto)

Recuerda: Las comillas latinas también existen.

Y hasta aquí llego hoy. Que no sé tú, pero yo estoy

Bibliografía

  • Ortografía de la lengua española, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española (2010), Madrid, Espasa Libros, S. L. U (págs. 301,380-387,453).
  • Manual de estilo de la lengua española (MELE 4), Martínez de Sousa, José. (2012), Gijón. Ediciones Trea.

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