Cuánto cuesta corregir un libro

Cuánto cuesta corregir un libro

¿Te has planteado alguna vez cuál es el verdadero coste de corregir un libro? Seguro que sí. Y uso la palabra coste (y no precio) deliberadamente. Porque a veces solo pensamos en términos económicos y no añadimos otros factores imprescindibles como el tiempo y la profesionalidad de la correctora.

Lo más habitual cuando terminas de escribir una novela es que te plantees pasar por una correctora profesional (y, como siempre para esta profesión, uso el femenino genérico, ya que las mujeres componemos la mayoría del sector). Con toda la ilusión del mundo, pides consejo y haces peregrinaje por distintas empresas de servicios editoriales y correctoras freelance para que te den presupuesto. Crees que tu obra es perfecta, que merece la pena publicarse. Mandas el texto para que te hagan una prueba de corrección y comparar precios. Y, entonces, la realidad te da una bofetada.

Tu texto vuelve lleno de rojo y, encima, te piden un riñón por corregirlo. ¿Te toman el pelo o qué?

Mujer meditando después de saber cuánto cuesta corregir un libro
Mari Puri se prepara mentalmente. Venderá un riñón y su alma al diablo para pagar la corrección de su última novela.
Imagen de Shahariar Lenin en Pixabay

Corregir un libro

Bien, has visto el presupuesto, la dolorosa. Esa cosa horrible que te obligará a vivir en la más plena indigencia durante los próximos meses. Y te resistes, porque eso del autor bohemio que malvive en un piso lleno de goteras, se calienta y escribe a la luz de las velas y solo come pan y bebe agua de lluvia para sobrevivir está muy bien… en las novelas. En el fondo, tú no quieres ser una simple flor del campo, no. Tú quieres ser una orquídea y que te traten con mimo. Tener un piso cuco con calefacción (si es con aire acondicionado, mejor, que el verano aprieta); tener luz para internet, Netflix, la lavadora y alguna chuchería más; comer gambas y jamón una vez a la semana y tomar agua embotellada. Si es que lo quieres todo. Aburguesarse, lo llaman.

Verás, hay un problema. Las correctoras freelance, y las empresas de servicios editoriales pequeñas o medianas, también queremos ser burguesas. Nos gusta comer a final de mes, tener un techo sobre nuestras cabezas, pagar las facturas y, si puede ser, comprar zapatos y ropa cuando los necesitamos o los necesitan nuestras familias. Pero esto último solo si puede ser. No nos acuséis de capitalistas.

Zapatos viejos de una correctora freelance
Aunque no lo creáis, mis últimas deportivas terminaron algo así. Las tiré poco antes de redactar esta entrada, o juro que las hubiera fotografiado para demostrarlo.
Imagen de Martin Pecar en Pixabay

Y ahora, a lo que te interesa de verdad: ¿por qué es tan cara la corrección de un libro? O mejor dicho ¿por qué te lo parece? Porque, seguramente, no tienes en cuenta otros factores importantes. Y, para aclararlos, he preguntado a otras seis compañeras de profesión. Empecemos por el principio.

El precio

Aunque algunas correctoras facturan por palabra, lo más habitual es hacerlo por matrices, es decir, cobramos X por cada 1000 caracteres con espacios revisados. Sí, he dicho con espacios, porque también los miramos: si sobra o falta alguno, se corrige. A veces usamos una cosa llamada página de corrector, que suelen ser 2100 matrices. Así lo simplificamos para algunos clientes. Pero, al final, es lo mismo. No solemos tarificar por palabras (al contrario que los traductores), porque en una sola podemos encontrar varias faltas, y eso implica corregirlas todas. Tampoco lo hacemos por página (excepto de la que ya os he hablado, la de corrector) porque los caracteres que caben dependerán del tamaño de letra, los márgenes, los títulos y un largo etcétera.

Tras preguntarles a algunas de mis correctoras favoritas (faltan varias), coincidimos en que todas trabajamos con un rango de precios que se aplica según el grado de intervención que necesita el texto, es decir, según lo bien o mal que esté escrito y lo que tengamos que corregir. Y sí, lo digo tal cual.

Para la corrección ortotipográfica, el rango de precios que manejamos es de entre 0,80 cént. a 1,15 € por cada 1000 matrices. (Entre 1,70 y 2,40 por página de corrector).

Para la de estilo, el rango varía entre 1,2 y 1,7 € por cada 1000 matrices. (Entre 2,40 y 3,50 € por página de corrector). Incluso las hay que tienen un precio fijo variable para las dos correcciones porque no entienden realizar una corrección de estilo sin una ortotipográfica (aunque sí ofertan esta segunda como servicio suelto), cuyos rangos varían entre 1,5 y 2,30 € por 1000 matrices (entre 3,10 y 4,70 € por página de corrector).

Esos precios son sin IVA. Y para una sola revisión.

Es decir, si calculas el precio para 100 000 matrices, y contratas la corrección de estilo y la ortotipográfica, el precio cambia de una a otra. Si cogemos los rangos extremos (más barato y más caro), las correcciones para 100 000 matrices variarán de 176 a 251 €. Si usamos los precios de las que unifican las dos correcciones, está entre 150 y 230 €. Luego habrá que sumarle el IVA.

También os aviso de que las compañeras que cobran menos aumentarán sus tarifas en enero. No, no es porque ahora sepan lo que cobramos las demás (me comprometí a guardar en secreto los precios de cada una). Es que con la subida anual del IRPF y del IPC (Índice de Precios al Consumo, o sea, el coste de vida) , ya no llegan.

¿Por qué esa diferencia de precio?

Hay varios factores que influyen:

  • Cartera de clientes: Si una correctora tiene una buena cartera de clientes, puede trabajar por un precio más económico, pero eso significa que tendrás que reservar la corrección con tiempo.
  • Experiencia: Las que más tiempo llevan en el sector pueden permitirse cobrar algo más. La experiencia y el saber hacer también se pagan.
  • Cuota de autónomos: Durante los dos primeros años puedes acogerte a la tarifa plana. Después, no. Después pagas los higadillos factures mucho o poco, y eso significa que, para sacar el mismo beneficio, debemos aumentar las tarifas (porque el beneficio, aunque no lo creáis, no es tanto como parece).
  • Tiempo: Pocas personas viven solo de hacer correcciones. La mayoría lo combinamos con otros trabajos, algunos nutricionales; otros, para conseguir llegar a un sueldo que nos permita pagar el alquiler. Cosas de que nos guste dormir bajo techo. Si es que somos caprichosas. Por tanto, hay quien puede dedicarle más tiempo, coger más encargos y rebajar un poco el precio, y quien no puede ajustarlo porque el día tiene 24 horas.
  • Servicios: Algunas correctoras le dan una sola vuelta al texto, otras dan un repaso extra antes de enviarlo al cliente. Las menos añaden notas justificando todos los cambios (son casi una clase particular y, aunque esto se debería cobrar aparte, hay quien sube su precio y lo incluye), las de más allá te dan servicio postcorrección durante un largo tiempo…

En definitiva, no es que unas sean más caras que otras. Al final, lo que hay son variables que llevan a aumentar más o menos el precio. Como se suele decir: «lo comido, por lo servido». Y si eres cliente habitual o aseguras cierto volumen de trabajo de manera continua (una editorial, por ejemplo), conseguirás acuerdos más rentables.

El tiempo

El tiempo que lleva corregir un libro también influye en los precios. Si la correctora se dedica en exclusividad a tu obra durante, pongamos, tres meses, está claro que no podrá facturarte menos de cierta cantidad. A ti no te sobra el dinero, pero a ella tampoco, y Hacienda no perdona.

Para corregir 100 000 matrices (estilo y ortotipografía), los rangos de tiempo que necesita una profesional van de 10 a 40 horas*. De nuevo, varios factores influyen aquí:

  • La limpieza del texto: Si un texto está muy sucio (mal redactado) el rango de precios va al extremo más elevado. Si, por el contrario, está limpio, te saldrá un poco por debajo del precio medio, ya que lo terminará en menos tiempo.
  • Experiencia profesional: Las primeras páginas que corregimos a un escritor son una tortura. No siempre es culpa tuya, juntaletrillas de mi vida. Verás, al principio tenemos que calentar, por así decirlo. Entender cuál es tu estilo para adaptarnos a él, aprender las manías y los errores más comunes de tu manuscrito. Vamos, familiarizarnos con el texto. Las primeras páginas nos llevan mucho más tiempo que las finales. Y, de la misma manera, influye la experiencia profesional de la correctora: a más años en el sector, menos le cuesta corregir. No necesita resolver dudas tan frecuentemente y su ojo está mucho más acostumbrado a encontrar errores que el de una correctora novel. Sus correcciones son más ágiles y rápidas. La media está en unas 8-10 páginas por hora, pero en los primeros trabajos (o en algunos no tan primerizos) los tiempos se dilatan muchísimo.
  • Tiempo de la correctora: Ya hemos hablado de lo difícil que es vivir de esta profesión, así que el tiempo disponible para corregir también es importante (hay quien dedica todo el día, y quien solo dispone de un par de horas diarias). De ahí que lo hayamos calculado en horas y no en días. Aún así, no se recomienda corregir más de seis horas al día (en las que se deben hacer descansos), ya que pasado este tiempo la concentración disminuye mucho.
  • Urgencia: Si has mandado tu manuscrito con poco tiempo para que sea publicado o que llegue con tranquilidad a ese concurso que tanta ilusión te hace, vamos a tener que facturarte más. Esa falta de previsión que has tenido implica que tengamos que trabajar fuera del horario habitual e, incluso, el fin de semana. Tu falta de planificación puede costarte entre un 25 % y un 50 % extra en la tarifa. ¿O pensabas que lo haríamos solo por amor al arte? Esto es un negocio, florecilla, y nos da de comer.

Los gastos de la correctora profesional

Cuánto cuesta una correctora profesional
A la izquierda, cómo me imaginas. A la derecha, cómo vivo realmente.

No te rías, no. Bueno, vale, un poco, pero sin pasarte. Cuando te enviamos el presupuesto nos visualizas como en la primera foto, pero nada más lejos de la realidad. De acuerdo, igual la correctora de Stephen King vive así, pero las demás vivimos en el mundo de los mortales y hacemos lo que podemos. Otra de las cosas que encarecen los precios de las correcciones no dependen solo de nosotras, sino de nuestras necesidades de llegar a final de mes.

Gastos fijos mensuales/trimestrales

  • Vivienda, comida y ropa (somos humanas)
  • Luz
  • Agua
  • Calefacción (prueba a teclear con los dedos congelados y luego me lo cuentas)
  • Teléfono e internet (para trabajar y para atenderos)
  • Autónomos (entre 60 y 300 €/mes, depende de cuánto tiempo lleves dada de alta)
  • IVA (crees que nos lo quedamos, pero se lo regalamos a Hacienda**)
  • IRPF
  • Asesoría
  • Material de oficina
  • TIEMPO (Sí, responder a los correos, presupuestar y hacer muestras nos lleva horas… que no facturamos)

Gastos anuales y extras

  • Cursos de formación
  • Manuales
  • Programas informáticos (Word, Indesign, antivirus, etc.)
  • Hardware y software (los pc’s y sus sistemas operativos no nos los regalan, y las pantallas buenas no son baratas)
  • Reparaciones y mantenimiento de equipos (o «El/La informático»).
  • Silla ergonómica
  • Lápices de memoria/disco duro externo/pago de almacenamiento en la nube
  • Impresora
  • Página Web
  • MÁS TIEMPO (en la página web, blog, etc., que tampoco facturamos)
  • Fisioterapeuta y gimnasio para contrarrestar los dolores posturales
  • Gafas (antes o después, terminamos con vista cansada)

En resumen, que no todo es tan bonito como lo pintan.

¿Cómo cobran las correctoras?

Aunque te parezca raro, casi todas cobramos algo por adelantado. Esto se debe a dos motivos. El primero es el famoso cliente que te reserva para una fecha, se la agendas, y nunca aparece. Pierdes dinero: si consigues rellenar su hueco, perfecto, pero no es lo habitual. Si solo son un par de días, bien. Pero… ¿os imagináis si alguien reserva una corrección que te va a llevar dos meses y cuando llega el momento se esfuma? ¿De qué vivimos?

El segundo caso es otro habitual: ven la corrección y el orgullo literario en particular (y la estupidez humana en general) les obliga a decir que tu trabajo es un asco (que los habrá, que en todos los sectores cuecen habas) o que no tienes ni idea de cómo hacerlo. Y no te pagan.

Forma de cubrirnos ante semejantes despropósitos: cobrar el 100 % antes de empezar o cobrar un porcentaje por adelantado. Lo normal es un 30 % por la reserva de fecha (si no vuelves, el dinero tampoco, es lo que asegura que la correctora no muera de inanición), un 20 % al inicio de la corrección y un 50 % antes de la entrega final. Otras veces se cobra 50/50. Y para los más caros, se paga la reserva y el restante de los pagos se dividen en partes, meses o capítulos.

Por supuesto, si tu presupuesto es limitado, esta última forma de trabajar te da mucha cancha para que corrijas al ritmo que tu bolsillo te permita. El problema es que somos unos ansias y queremos publicar para ayer porque, si tardamos dos meses más (después de haberle dedicado dos años a nuestra obra), la Tierra explota. O igual no. Igual no pasa nada si publicas un par de meses más tarde.

Sea dicho que estas formas de pago no son inamovibles, con los clientes habituales se pueden pactar otros métodos. Y casi todas, además de transferencia bancaria, tenemos habilitados servicios como Paypal o similares.

¿Es caro corregir un libro? Las correctoras opinan

Corregir un libro con un profesional no es caro
Gracias por esta imagen a Esther Magar. Si descubrimos de quién es la frase, juro que le daré el mérito que merece.

Maribel Abad Abad

Maribel Abad corregir un libro

La gente dejaría de contratar a los correctores más baratos si supiera cuánto cuesta en horas hacer una corrección BIEN HECHA, la cantidad de manuales que se consultan, las vueltas que se le da a las frases… La diferencia entre una obra corregida y una sin corregir es tan notable que puede ser la causante de que el autor se gane mala o buena fama y de que la gente le siga leyendo o no. He empezado a leer novelas que estaban sin corregir y nunca he podido pasar de la primera página; incluso antes de saber de corrección, me ponía a leer y en cuanto llegaba a una oración demasiado farragosa, y otra justo detrás, y otra, me cansaba y lo dejaba estar.

Como digo en mi página: la corrección es como la portada, pero después de leer; una buena corrección puede atraer al lector a tu siguiente libro, la falta de corrección lo alejará.

Silvia Barbeito

Una corrección no es cara. Puede ser mucho dinero, sobre todo si te ves poseído por el espíritu de Tolkien o Jordan, pero cara ni en broma. Como correctora puedes pasarte un mes trabajando (y debatiendo con los autores, que también es tiempo, y nuestro tiempo es dinero) para ganar seiscientos euros. Que a veces haces un cálculo de a cuánto te sale la hora de trabajo, tras descontar los gastos, y tienes la tentación de rebuscar entre las ofertas de empleo de Telepizza.

Un texto mejora, y mucho, si ha pasado por las manos de una buena correctora. Y me hace mucha gracia cuando me dicen que mi trabajo es caro con un Iphone 6 en las manos y unas Converse en los pies. Creo que no nos damos cuenta de en qué gastamos el dinero o qué es una inversión y qué un gasto.

Silvia Barbeito. ¿Es caro corregir un libro?

Si quieres una novela en condiciones y una carrera como escritor (más en el caso de los indies), tendrás que hacer como en cualquier otro oficio: invertir. Como nosotras hemos invertido en formación. Que no pagas solo por lo que hacemos, sino por lo que sabemos y el autor no sabe.

María R. Coco

María R. Coco

Todo el que escribe quiere ganar dos cosas con su obra: dinero y reputación. Igual que una empresa. Y puede optar por contratar no profesionales, y perder tiempo y dinero reparando sus errores, o pagar directamente a los mejores y entregar a sus clientes un producto o servicio de la mayor calidad posible. Así consigue fidelizarlos y que vuelvan a comprar. ¿Es cara esta inversión? Para mí, como lectora, no, porque no me duelen prendas en abandonar una lectura a la tercera falta de ortografía o en cuanto el estilo me rechina.
¿Qué es lo que paga un cliente de corrección en realidad? Paga mis más de 25 años de experiencia escribiendo, estudiando, formándome. Paga para que mi experiencia le ayude a entregar el mejor texto, el más fluido, el que mejor describe lo que quiere contar, el que mejor llega al corazón de su lector. En una empresa en la que trabajé lo entendieron muy rápido tras ganar un concurso administrativo con un presupuesto altísimo. Les felicitaron por el contenido, claro está, pero, sobre todo, porque, aunque era un texto técnico y árido, estaba limpio de faltas, estructurado, bien explicado, sin redundancias, sin párrafos vacíos, directo al grano. Al cabo de los años, este es el estilo que se espera de todas las compañías del sector en ese tipo de documentación.

En resumen, se nos paga para ganar clientes/lectores y proporcionarles una experiencia de lectura agradable sin importar el tipo de texto que tengan delante; para maximizar lo bueno de un trabajo que ha supuesto mucho esfuerzo para el autor/a y minimizar los errores.

Ana Escudero

Un servicio profesional especializado es caro, pero más lo es uno no profesional. Las erratas y las frases incomprensibles de un libro mal corregido te perseguirán toda tu vida; las tarifas del corrector, solo unos meses.

Ana Escudero

Esther Magar

La única corrección verdaderamente cara es la mal hecha. Si los servicios de un corrector te cuestan la mitad, pero te deja un montón de erratas en el texto (o peor, mete más porque toca palabras o puntuación que estaban bien), es dinero tirado a la basura. Nadie va a notar que has invertido en corrección.
A todos los correctores se nos puede pasar algo, las erratas son
puñeteras, pero cuando una corrección está mal hecha o, directamente, no se ha hecho, salta a la vista. Una buena historia llena de errores deja de ser una buena historia.

Lo malo es que muchos autores han pasado por manos de un mal corrector y no lo saben. Por ejemplo, cuando alguno se sorprende al ver mi presupuesto porque la primera vez le costó un tercio, incluso menos, yo me limito a decir que mis tarifas se ajustan al mercado y a mi profesionalidad, no soy quién para decirle que la primera vez le tomaron el pelo. Porque, por esos precios, sé que es imposible que le hicieran
una buena corrección. Es pura lógica: si dedico a tu novela un mes de trabajo a jornada completa, no puedo cobrar 200 euros. Si alguien te los cobra, es que no está dedicando un mes entero a jornada completa; como mucho, se la está leyendo rápido y, así, poco va a corregir.

Lo bueno es que, cuando un autor se encuentra con una correctora profesional y ve el salto cualitativo que da su obra, rara vez vuelve a desperdiciar su dinero en correctores que cobran poco y corrigen menos.

Marian Ruiz Garrido

A ver: cuando le parece caro, el cliente desaparece. Rara vez, llegado el momento de hablar de tarifas y si se salen de su presupuesto, vuelve para decir «te dejo por otra que va a la mitad (o variantes)». Se esfuma.

En alguna ocasión me han dicho que soy más cara que no sé quién, pero seguido de «me gustan mucho tus sugerencias y lo puntillosa que eres». Digamos que, en esos casos, parece que el cliente se justifica a sí mismo la diferencia.

Y alguna vez he trabajado por menos precio, pero es con clientes que recurren con frecuencia y para alguna cosa puntual (soy un alma sensible, aunque no lo parezca).

Servidora

Poco puedo añadir ya a lo que han dicho mis compañeras. El servicio de corrección no es caro. Requiere de mucho tiempo, mimo, formación y dedicación. Es una profesión vocacional y a quien no le gusta y lo hace solo por dinero, se le nota. Si de verdad crees que corrigiendo vas a hacerte rica y famosa, ve cambiando de tercio. Y si eres juntaletras, recuerda que trabajamos en la sombra y los lectores solo ven nuestro trabajo cuando encuentran una errata, nunca cuando el texto está impoluto.

Reconoce nuestra labor. Al menos, no regatees con nuestras tarifas y, si encuentras a la correctora con la que mantener una relación literaria en la que salten chispas de pasión (que no de fricción), cuídala como cuidarías de una orquídea.

¿Qué opinan los autores?

Sé muy bien lo que opinan muchos autores sobre el precio y el tiempo que cuesta corregir un libro por un profesional. Algunos han pasado por malas experiencias, pero, en general, han quedado satisfechos. Siempre insisto en que hay una correctora para cada juntaletras, y que deben compenetrarse mejor que un matrimonio bien avenido, porque la relación que se establece es de auténtico amor. Algo así como la que se establece cuando encuentras un buen lector cero.

¿Por qué no les he preguntado directamente? Primero, porque eso supondría exponer a parte de mis clientes o los de mis compañeras, y si algo nos caracteriza, es el secreto profesional. Segundo, porque esta es mi llamada a la acción. Si eres juntaletras y has pasado por el proceso de corregir un libro con una correctora profesional, respóndeme:

¿Crees que merece la pena el desembolso, o que te han tomado el pelo?

*En el original, las horas eran más debido a que en la encuesta algunas personas confundieron matrices y palabras (ya sabéis, el estrés de la vida y tal).
**El IVA realmente no es un gasto de la correctora, aunque somos conscientes de que los clientes lo perciben como tal. Yo lo cobro, yo te lo clavo. Pero lo cierto es que Hacienda te lo cobra a ti, juntaletrillas, y nosotras solo somos intermediarias. De ahí que diga que se lo regalamos (esta nota aclaratoria va  para quienes aterrizan por primera vez en este blog y no saben de qué va o a qué público se dirige, y a los señoros que han puesto el grito en el cielo al leer que el IVA era un gasto).

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8 Respuestas

  1. FREDDY VERGARA dice:

    «»El segundo caso es otro habitual: ven la corrección y el orgullo literario en particular (y la estupidez humana en general) le obliga a decir que tu trabajo es un asco.»»
    Acá hay una errata, ¿cierto?

  2. Nicolás dice:

    La mejor y más entretenida descripción del trabajo de las/los/les correctores. ¡Saludos desde Argentina!

  3. Buen post. Hace más de un año corregí la novela de un amigo. Consulté todos los precios del mundo. Me gustaría ahondar en esta profesión.

    Dejé mi correo y doble mensaje jaja. Saludos de un peruano en Argentina

  4. Alberto Ñiquen dice:

    Buen post. Me interesa charlar. Saludos limeños. Dejo mi correo

  5. Javier dice:

    ¡Claro que merece la pena! Si respetas un poco tu propio trabajo tienes que darle el mejor trato posible y eso incluye una buena corrección.
    ¡Ojo! Si das con la correctora adecuada no podrás quitártela de encima nunca. 😹😹😹

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